El tequila subió tan rápidamente
que no se acordó de bajar.
Los ángeles se despertaron
desnudos sobre la ciudad.
Toda la maraña del mundo
esperaba en el arcén.
No hubo lágrimas ni lamentos,
no había nada que perder.

Noches de brujas degolladas,
noches de esfinges maltratadas.
Todo aquello salió bien.

Dios olvidó a los penitentes,
Dios los ha olvidado siempre.
Dios no ha sabido follar.

Duración: 4:12
Letra: Vicente Garrido
Música: AntikraciA